jueves, mayo 24, 2012

COLOMBIA: OTRO TLC CON EEUU EN LA REGIÓN

Pasaron poco más de siete días desde que Colombia finalmente formalizó el Tratado de Libre Comercio (TLC) con los EEUU, tras varios años de idas y venidas. Lo que se dice una noticia de alto impacto geopolítico, de las más trascendentes de los últimos tiempos. 
El 15 de mayo, a modo de puntapié inicial, Colombia envió un embarque de 4200 cajas de flores a los EEUU; como contrapartida, una regia (?) Harley Davison pisó tierra cafetera. Estimados, saquen sus propias conclusiones.
























Me llamó mucho la atención el poco lugar que le dio la gran prensa argentina al asunto, y más aún, la omisión en bloguerías ideológicamente variopintas. Sin embargo, esto ya trae cola. En Colombia, la principal preocupación consiste en la preocupación del campesinado y la producción agrícola por verse en inferioridad de condiciones respecto a sus pares del norte, dato que nos suena bastante evidente a la distancia. 
Un aporte interesante desde adentro lo da el periodista especializado en economía, Eduardo Sarmientoen esta nota de El Espectador :


El TLC no es otra cosa que la profundización de la apertura, agravada por la pésima negociación del acuerdo. La reforma arancelaria es totalmente asimétrica; la mayor reducción se da en el país de menor desarrollo, que requiere más de la protección. Colombia baja los aranceles de 13% a 0 y Estados Unidos de 3% a 0. El sumo se da en la agricultura. Mientras Colombia abandona la protección de los aranceles, Estados Unidos mantiene los subsidios. El régimen de patentes es mucho más estricto que el existente a nivel internacional. El país renuncia a los mecanismos de control de capitales y regulación cambiaria. Todo esto constituirá una severa limitación para la agricultura de cereales, la diversificación industrial, el aprendizaje en el oficio y la estabilidad de la balanza de pagos.
(...) La aprobación del TLC se inició cuando las teorías de comercio internacional estaban en todo su furor y la aprobación se da cuando están totalmente desprestigiadas. Todas las evidencias señalan que el libre comercio envilece los salarios y amplía las brechas entre trabajadores calificados y no calificados, propicia desbalances financieros entre los países y regiones y torna más frecuentes las recesiones y las crisis cambiarias. En la forma como está concebido, el Tratado le significará a Colombia el alejamiento de la industrialización, la agricultura temperada y al avance tecnológico. El país mantiene la estructura subalterna de mediados del siglo XX, dominada por la minería y los servicios, que redundará en crecimiento modesto, empleo inadecuado y deterioro de la distribución del ingreso.

Hay un párrafo donde particularmente me quiero detener porque, creo, apunta al nudo de la cuestión con gran simpleza:

Los TLC con Estados Unidos representan una interferencia con la integración latinoamericana orientada a ampliar los mercados internos y propiciar la industrialización. Los países quedan en condiciones de triangular el intercambio comercial, adquiriendo las importaciones en Estados Unidos y colocándolas a mayores precios en la región. Se convierten en facilitadores de las importaciones y las multinacionales en contra del valor agregado y el empleo nacional.
Repasemos este punto: el Pacífico sudamericano, a excepción del Ecuador, afianzó sus lazos comerciales con los EEUU, mientras que Uruguay y Paraguay ya lo intentaron (aunque sus lobbystas están bien activos). O sea, no sólo que el proyecto norteamericano para asentarse en la región está más vivo que nunca sino que ha adoptado otras estrategias: frustrado el ALCA en tanto bloque, nada más tentador que el reverdecer de las "bilaterales". 
Donde la noticia encendió luces de alarma es en Ecuador (como se dijo, quedó solitario en toda la franja que da al Pacífico) y Venezuela, quienes por estos les rezan a todos los santos para que el petróleo se mantenga por encima de los 100 dólares por barril. Para colmo, la salud de Chávez es una incógnita de cara a los comicios presidenciales del 7 de octubre: no es casual que tanto los grandes diarios como los representantes del poder económico financiero de la región operen con tanta virulencia en contra del mandatario venezolano. Más aún: no es difícil imaginar una Venezuela deschavizada con un TLC bajo el brazo y las consecuencias que esto podría tener para Ecuador y también Bolivia. 
Independientemente de la hipótesis o del juego imaginario respecto a qué-podría-pasar-sí..., me queda latente la pregunta sobre el futuro del Mercosur en relación a esta avanzada estadounidense en la región. El desafío asoma interesante.


miércoles, mayo 09, 2012

CIAMBOTTA ALLA RÚSTICA

Hace muchos años que una familia amiga prepara unos tomates con morrones que son una verdadera delicia. Bueno, el fin de semana, tras pedido de receta, intenté emularlos. Salió muy bien, de re chupete. Un detalle: si bien seguí gran parte de los pasos recomendados, tal vez haya dejado cocinar el preparado un poco más de lo ideal. Por ende, la consistencia se alteró: los tomates mayormente se disolvieron, cuando lo óptimo (y vale como consejo) es que conserven gran parte de su forma.
Sin embargo, reitero, quedó muy pero muy bien. Y un dato vital: la ciambotta se conserva en frascos esterilizados. 

Como sucede con infinidad de recetas caseras transmitidas de generación en generación, esta ciambotta es diferente a la de "los libros", de acuerdo a lo que encontré por la web. ¿Cosas de inmigrantes? Probablemente. Bueh, todo muy lindo (?). Vayamos al paso a paso.

De movida, necesitamos un kilo de morrones colorados. Para que no tengas que poner a la venta ningún órgano vital (?), lo ideal es -si no te regalan o no lo plantás- recorrer verdulerías, mercados o ferias donde por unos mangos puedas conseguir algunos maduros, golpeados o con alguna falla de origen (?). Así fue que di con estos que están acá abajo: si bien no estaban regalados, conseguí estos cuatro (grandes, poco más de un kilo) a $10.


 Lavalos bien, cortalos por la mitad y sacale todo lo de adentro: cabito Massa Alcántara, semillas, etcétera.



Luego, cortalos en tiritas. Así:


Dejalos descansar descansar a un costadete.



Ahora metele a los tomates. Al igual que los morrones, tratá de conseguir tobaras. En la feria conseguí estos: 2 kilos "para salsa" a 5 mangos. 



Lavalos piola piola (?) y cortalos en cuartos. Aunque en mitades no estaría nada mal. Como te plazca.


Una vez que tengas todo listo, poné a calentar aceite de oliva en una olla. Yo simplemente cubrí la superficie del piso y un poquito más. Fuego fuerte.


Mandale fruta a los morrones.


Hasta que queden tiernos. Algo parecido a esto ( no sé si puede apreciar bien):


Tomate, calentá que te toca entrar (?)



Revolvé y ponele un puñado de sal gruesa. Bajá el fuego al mínimo.



Paciencia. Acá dale la consistencia que quieras. Si preferís que todo mantenga mayormente su forma, genial; de hecho, es lo más apegado a la receta original. Yo lo dejé más tiempo, a punto tal que el tomate quedó muy reducido, en pedazos pequeños. Los morrones, si bien se redujeron, preservaron su fisonomía. 

Dossier

Como cuando se elabora toda conserva, hay que tener mucho ojo con el esterilizado de los envases. No olvidemos que el botulismo y otras enfermedades relacionadas a la alimentación, no son joda. Por eso, para una mayor seguridad, tenemos que hervir los frascos junto a sus tapas correspondientes por unos 30/40 minutos, cubriéndolos con agua por completo. 


A su vez, lo recomendable es precalentar el horno bien bajito (unos 120 grados) para darles el secado definitivo. Retiramos los frascos de las ollas con una pinza, los colocamos en el horno sobre una rejita o placa de silicona para evitar que se rompan, durante unos 3/4 minutos. Los sacamos con cuidado evitando contaminarlo y el contraste de temperatura donde lo apoyamos. Ahí mismo tenemos que colocar la conserva. Antes de taparlo, rociamos las tapas con alcohol. Llenamos al tope y cerramos bien. Damos vuelta el frasco por unos 15 minutos y ya podemos guardar en un lugar con escasa luz y humedad. 
Quedó algo así:




Me salieron dos frascos de medio kilo. Uno, a un 90%, no llegó a tope. Por eso decidí abrirlo a la noche. Con bastante ansiedad, claro. Tal es así que usé un poco para condimentar unas berenjenas a la plancha. Mamadera. Un espectáculo. Al otro día, en asado familiar, el resto del frasco fue arrasado por comensales voraces meta pan.



sábado, mayo 05, 2012

ACLARACIÓN

Me corrige vía twitter @feniciano: "La JS no estuvo en Vélez". El motivo de la mención se me entremezcló con la reunión de agrupaciones kirchneristas en la Plaza Congreso, mientras se debatía en el recinto la ley de expropiación de YPF, donde sí la JS aportó una columna numerosa, hecho que no tuvo demasiado eco en la prensa oficialista.

LA PERONÓSFERA Y EL AVISPERO




En los últimos días varios sucesos sacudieron el avispero peronístico. El primero, el acto en Vélez de Cristina; el segundo, la cadena nacional sobre la promulgación de la ley sobre YPF; y el tercero, que se desarrolla en estos momentos, el lanzamiento de La Juan Domingo en Los Toldos. Por lo que uno ha leído, se dispararon reacciones de todo tipo. De lo más diferente. De quienes ven fantasmas, quienes expresan más deseos que realidades y quienes ven sediciones ocultas. Vayamos por partes.

El kirchnerismo paladar negro, denominación poco original y antojadiza, no ocultó su exaltación por el poder de convocatoria de las organizaciones juveniles y sociales como La Cámpora, el Evita, Kolina y otros, con la consiguiente interpretación –subjetiva, claro- del mensaje de “unidad y organización” de la Presidenta en tanto conductora del Movimiento Peronista. Claro ejemplo de esto son las notas fervorosas de Hernán Brienza en Tiempo Argentino y Dante Palma en Revista 23. Esa línea interpretativa redondea un poco las palabras recurrentes de Ernesto Laclau respecto a las modificaciones del mapa interno del Movimiento Nacional acorde a los cambios producidos en el país: el Movimiento Obrero Organizado, otrora columna vertebral desde la creación misma del Peronismo, es relegado por organizaciones juveniles y sociales en lo que se refiere a sitios de disputa de poder interno. Más o menos así sería el alegato. En esa línea, el acto de Cristina en la Rosada, dio una vuelta de tuerca: su crítica a la “corporación sindical” fue sin rodeos y con destinatarios claros.
Bueno, a muchos no les cayó nada simpático. Las quejas afloraron desde la “nula referencia a Perón” hasta el “ninguneo” a Moyano, pasando por la resurrección de los “muertos vivos noventistas”, en referencia a los Gordos y las presuntas operaciones oficiales para sacarlo al Hugo de la escena. Respecto a la prensa oficialista, el seisietochismo, un dato que no puede ser menospreciado: nula o escasa mención a la columna de la Juventud Sindical en Vélez, cuando fue una de las más numerosas. “Vanguardismo”, “club de fans” y otras cosas se pudieron leer en las diferentes redes sociales. Y escuchar, lógicamente, de la boca de varios cercanos.

Como si fuera poco, hoy, en Los Toldos, la movida de los dirigentes bonaerenses enrolados en La Juan Domingo también fue, es y será, mañana en los diarios, producto de lecturas varias. Tal vez, creo, más hacia fuera que hacia adentro. Es lógico que desde los medios, en tanto única oposición real al peronismo, se especule, se quiera ver “sedición” o simplemente “marcada de cancha”. Sin embargo, desde ese kirchnerismo paladar negro también se filtraron reparos, no de manera contundente, cierto, pero afloraron.

¿Qué podemos pasar en limpio (es una manera de decir), desde la opinión de este escriba simplón?

a)      En primer lugar, muy a pesar de la oposición en todas sus formas (mediática y política), el Peronismo demuestra una vitalidad expansiva que amenaza con consolidarse como Totalidad en el espectro político local: fuera del peronismo, la Nada. Porque como se ha dicho hasta el cansancio desde este humilde sitio, el partido se juega adentro de lacancha. Y todos, absolutamente todos los peronistas en serio, más acá o más allá, lo asumen como tal. Quienes están del otro lado son los que están fregados. Hoy, al menos. Je.

b)      Si bien es indudable que la juventud organizada y los movimientos sociales han adquirido un crecimiento explosivo desde la muerte de Néstor Kirchner (algunos señalan “la 125” como bisagra. Permítanme dudar), anunciar la aparición de un nuevo sujeto social me parece, de movida, un poco aventurado.

c)      Bajo ningún punto de vista creo que el sindicalismo sea visto como el enemigo interno. Sí, y lo relaciono con el ítem anterior, parece hasta concluyente que su rol en los próximos años no será el mismo. Es una obviedad. Y si se me permite, no veo con malos ojos que se ponga coto al laborismo. Digo más: no me parece mal en un período donde el mundo es una tremenda incógnita y Doña Realidad, como dice Abel, puede depararnos muchas sorpresas de las grandes.

d)     Entre quienes declaman “más peronismo” como una especie de contraponer al kirchnerismo paladar negro y a cierto progresismo respaldan a Moyano en la CGT, reina una confusión importante: pocos tipos como el camionero tiene tantos enemigos en el conurbano y en el PJ bonaerense. La avanzada moyanista vía Covelia en los municipios  (con la venia de Néstor, claro) dejó un tendal de heridos muy importante. Y muchos de esos intendentes, que de alguna manera se muestran más a cercanos a Scioli, detestan a Moyano. Quien quiere oír…

e)      Si no se desafía a la Conducción, algo que parece disparatado y fuera de manual,…¿A quién le puede molestar seriamente que se vayan reconfigurando cada vez con mayor nitidez los espacios de poder internos en vistas de las legislativas del 2013 (donde no hay que olvidar que los tercios legislativos que se ponen en juego son los que resultaron del 2009…la peor elección desde que el peronismo en su faz kirchnerista,al modo de Artemio López, existe como tal) y  el premio mayor dos años después? Los invito a responder esta pregunta.

miércoles, abril 18, 2012

CARA DE PATO

Escuchen el track #5 (bah, todos, es un discazo), "Cara de pato". Enorme canción, desde todo punto de vista.





Ya pasaron dieciséis minutos de esta oración
es hija de la falta de recursos
no siempre se me ocurre algo.

Pero quería decirte
vuelvo entusiasmado
cada vez que nos vemos.

Hoy me colgué un millón de años luz en responder
detrás de la manera indicada
de decir algo tan simple como "te quiero".

La parte de arriba
de los tilos tiene
ya un tono naranja.

Tres y cuarto, veintidós de Marzo, cada estación
trae más de un millón de estados nuevos
no se bien como se llama este

Me siento perdido
casi enamorado
pero más perdido.

Tenés que ver bastante con eso
ya no hace falta que nos disfracemos.
Las primeras veces éramos corteses,
amigos y ebrios escuchando Elliott,
el resto un delirio de vasos y besos.
Me gusta que seas así de atrevida,
tu cara de pato, aunque no lo sepas
es entretenida.
Me gusta que digas que estás complicada,
eso me despierta muchísimas más ganas
Mensajes de texto, botellas vacías,
lunar favorito, canción preferida,
te cocinaría pero no me dejas.
Creo que te intriga algo en mi cabeza,
que no está tan lima,
aunque no me creas.
Espero que sigas
creyendo que miento
cuando te repito lo mucho que te odio
es que estoy esperando
otro beso.

domingo, abril 15, 2012

NINA


Nina juega en patas en un charquito de barro del tamaño de una pizza. Dice que tiene nueve pero parece más grande: ya le asoman las curvas y las puntas de las tetitas se pelean por salir cuanto antes. Nina sonríe, aprieta la muñeca destartalada contra su cuerpo y gira sobre sí misma. Calza un jogging rosa deshilachado que apenas le cubre las rodillas y una remera naranja manchada con círculos de lavandina y rastros de tierra que se asemejan a los del test de Roscharch. Su risa es un canto de sirena; mágico, extravagante. Continúa girando mientras revolea la muñeca por los aires. Su poco pelo enmarañado toma volumen ante cada salto alocado.
-Vení para acá, Nina-, le espeta la madre, una voluminosa mujerota de no más de 30, que la espera sentada en el pasto a pocos metros, con un bebé al que intenta dormir pese a los implacables rayos del sol. Nina se acerca a la madre. Ya perdió esa expresión fresca que reinaba en sus dos bolillas negras. Dejó la muñeca al lado de un tacho de basura, recogió una pila de estampitas de la riñonera materna, y partió con cara de muerta hacia las mesas del bar que, maleducadas, invaden toda la vereda. 


¿Y SI TIENE RAZÓN EL PERRO? PARTE II

Al momento en el que escribí el post anterior, las ahora desmentidas publicadas por Verbitsky no habían aparecido. Ahora, qué interesante toda esta movida, eh. Si es tocuén, como diría el Dié, la opereta, "funcionó" estratégicamente para el autor de la nota. No, si de gil no tiene un pelo el hombre.


Buen provecho

 Por Horacio Verbitsky
En una demorada respuesta a una consulta de esta página, el ex jefe de gabinete Alberto Fernández dijo al regresar de un viaje a Colombia que no veía a Héctor Magne-tto desde su salida del gobierno, que no tenía simpatía por Mario Montoto y que no había almorzado con ninguno de ellos, ni juntos ni por separado, ni en el hotel Faena ni en ningún lado. También Magnetto, a través de un trascendido en Clarín, y Montoto, en un reportaje radial, negaron el encuentro, desmentidas que aquí se consignan. Nadie es perfecto.

jueves, abril 12, 2012

¿EL PERRO TIENE RAZÓN?





Mucho se ha escrito, hablado y chusmeado a raíz de la nota que publicó el Perro Verbitsky el domingo en Página.

A mi modo de ver, el dato más fuerte que arrojó el periodista es la presunta reunión que mantuvieron Héctor Magnetto, Mario Montoto y Alberto Fernández. Aclaro: digo "presunta" porque hasta el momento, salvo una nota pedorra de Urgente24, ninguno de los nombrados confirmó o desmintió tal información. Por otro lado, Alberto Pérez, jefe de Gabinete bonaerense, asiduo contragolpeador de Verbitsky, se llamó a un sospechoso silencio. Todos nombres pesados, qué duda cabe. ¿La intención de mostrarse juntos? Aceitar un plan en vistas a la sucesión de CFK de 2015 postkirchnerista. O deskirchnerizado.

La nota, sobre todo en la denominada bloguería Nac&Pop más, digamos, identificada con el peronismo K más ortodoxo (dudo que el término sea preciso, sepan disculpar), no cayó bien. Generó molestias. Incomodidades. He leído a varios referirse a la cuestión como un ataque (u operación) meramente "ideológico"del Perro. A otros de que no es momento de "exteriorizar una interna porque debilita". A otros por atacar al tipo más "leal del proyecto desde 2003, el que aguantó los trapos en las difíciles siempre". Y el título per se, "Scioli 2015", es interpretado como la cumbre de una escalada que se incrementó en el último tiempo mediante las fuertes revelaciones disparadas por el Perro desde su trinchera sobre el Servicio Penitenciario y la anunciada connivencia de sectores de la Bonaerense con el delito en zonas de extrema vulnerabilidad social. Todo, con la anuencia del vicegobernador Mariotto. Y La Cámpora.

Es entendible el razonamiento de quienes se fastidiaron con HV. Desde la lógica realpolitikera, desde ya. Es más, diría que hasta les asiste parte de la razón en sus manifestaciones. Una de las primeras cosas que me quedaron en tintero tras leer la nota fue si era verosímil el relato. Me explico: Verbitsky es uno de los tipos que maneja más información en el país, al tiempo que es uno de los más hábiles narradores de esa información; y en paralelo, está jugando políticamente sin tapujos. Y la primera pregunta que me hice es si la historia era verdadera. Cómo saberlo. La segunda, si era verosímil. Claro que sí.

Casualmente, hoy me topé con una nota del diario La Capital de Mar del Plata titulada "Israel colaborará con el Plan Estratégico de Agua provincial". No pareciera ser demasiado significativa, pero me dio que pensar. Y me vino a la mente la imagen de Mario Montoto. Para algún desprevenido: "Pascualito" es el vicepresidente de la Cámara de Comercio Argentino Israelí. Y uno de los asesores principales de Scioli en materia de seguridad. E importador de material del palo, con vínculos tanto con el Pentágono como el Mossad. Y experto en instalar cámaras de seguridad, tarea que comparte con Daniel Hadad y por la que está enemistado con el rabino Sergio Szploski, uno de sus competidores en el negocio. Nada, en realidad, que no se sepa. Pero una cosa lleva a la otra: Mar del Plata fue hace poco tiempo atrás escenario de un escandalete por un llamado a licitación sospechoso hecho por el municipio (comandado por el sciolista Gustavo Pulti), donde se habría favorecido a la empresa de Montoto.

La inquietud a veces puede más. Así fue que di con un dato que desconocía y que extrañamente Verbitsky omite en su nota: la relación de Montoto con Ciccone Calcográfica. Si bien es cierto que el vínculo existió hace varios años, no deja de llamar la atención. Por lo menos a mí. En otro artículo, esta vez de Martín Granovsky, publicado en 2004, aparecen otros elementos por demás jugosos, que complejizan aún más la cuestión. Cito textual (destacado propio):


"Otro acreedor (NdR: de Ciccone) es la empresa Universal Control. Pertenecía a Rodolfo Galimberti, el ex montonero convertido en empresario menemista que desarrolló sus negocios primero aprovechando sus contactos con funcionarios de Menem y luego con hombres de Fernando de la Rúa. Uno de ellos fue el ex número dos de la SIDE Darío Richarte, uno de los grandes amigos de Daniel Hadad, a tal punto que funcionarios de la SIDE como Juan Carlos Daidone terminaron trabajando al servicio del copropietario de Canal 9. 
Hay otro ex montonero transformado en entrepreneur que no figura entre los acreedores a pesar de sus vinculaciones con Ciccone, de quien fue socio en una empresa: es Mario Montoto".



Pero hay más. Alberto Fernández, hoy enemistado con el kirchnerismo, públicamente sostuvo en reiteradas ocasiones que Scioli es un gran candidato. No es ninguna novedad. Tampoco que Alberto era un operador con vínculos más que aceitados en Tribunales. A punto tal que la famosa "cama" a Enrique Olivera en 2005 tuvo su firma: un hombre suyo, Daniel Bravo (hijo de Alfredo y relacionado a la vida política de River), fue quien puso la jeta por la operación. Y cómo olvidar la causa de las coimas en el Senado, reflotada por el propio Alberto quien convenció (vaya uno a saber cómo) a Pontaquarto para que testifique. El juez que elevó esa causa a juicio oral fue Daniel Rafecas. Y habría que recordar qué estudios de abogados intervinieron e intervienen ahora. Y el rol de la Secretaría. Todo tiene que ver con todo, diría Pancho Ibáñez. Hay partes de la película que nadie está contando. Apenas parecería ser la punta del ovillo.










sábado, marzo 31, 2012

DUELE




Será porque uno tiene hijos. Será porque en casa se respiró docencia desde siempre. O ambas cosas, vaya uno a saber. Lo cierto es que desde aquellas palabras fuertes (y desafortunadas) de Cristina hacia los docentes, la cuestión educativa me quedó rondando en la cabeza.

Es una cagada ser autorreferencial. Pero lo hablaba con alguien días atrás y, carajo, qué paralelismos. De esos que duelen. Soy hijo de una maestra de la escuela pública, hice la primaria en escuela pública. Por una cuestión muy puntual, sumado a una mudanza de una punta a la otra de la ciudad, me tocó ir a un secundario privado de incipiente fundación y bien conceptualizado en el “ambiente”. Corría 1991 y mi viejo había sido dejado cesante del Casino con 18 años de servicio y las mieles de la indemnización olían fresco. Me opuse tenazmente ante aquella “imposición”. Lloré, puteé, me peleé mucho con mis viejos. No concebía ir uniformado al colegio, no pertenecía a ese mundo; era otra gente, con otros mambos, otras preocupaciones. Pero no me quedó otra. Finalmente mi paso por el secundario fue inolvidable, maravilloso y con una muy buena formación (algo que pude certificar sobre todo en los primeros años de mi vida universitaria).

Y no estaba solo. No era un capricho de mis viejos para joderme la vida, como inicialmente lo creí. Mucha clase media y media baja se refugió en gran número en los privados, por una simple razón, muy esgrimida por entonces: “el nivel”. Claro, eran tiempos donde la transferencia de los sistemas educativos a las provincias demostraba  (y lo demostraría con mayor crudeza años después) minuto a minuto la incubación de un genocidio educativo de proporciones inimaginables. Y lo fue. En el medio, aparecía en cualquier mesa, en cualquier reunión, el tema del “nivel” como argumento, como justificación.

Pasaron 20 años. Ahora tenemos al más grande en el jardín. Con muchísimo dolor, lo mandamos a un privado accesible, de barrio, donde tiene asegurada la primaria y hasta el secundario. Al principio, cada mañana me detenía a observar qué tipo de padres llevaban a sus pibes, y veía a una empleada de Telefónica en un Spazio, a un chabón que no llega a los cuarenta vestido de grafa y manchado de pintura, a un flaco que repara teléfonos en un conocido local céntrico, a un veterinario con pocos años de recibido, a un tachero que deja a un par de mellizas. Y así multiplicado por muchos. Todos hijos de la escuela pública en un 90%. Triste, muy triste. Pero lo más doloroso, lo más lamentable, es que al momento de indagar persiste esa cosa nostálgica del pasado, de amor a la escuela. ¿Pero qué se recoge en esas conversas ocasionales? Que el refugio al privado, mayoritariamente, se debe a que se garantizan las clases y “no hay paros”. Lean conmigo el párrafo anterior antes de proseguir. “Nivel” hace 20 años, “paros” hoy. Qué patada en los huevos.

En una mesa junto a la persona que oía mis observaciones simplonas y poco originales, entre tanto palabrerío, surgió otra cuestión, colateral, pero que complementa a modo de digresión: cómo determinadas dependencias públicas tercerizan laburos aún con personal disponible. Una cosa de locos por dos razones: primero, porque se contribuye a vaciar el Estado si se delegan tareas por afuera; segundo, porque cuando llegue el día en que aparezca un bruto liberalote y diga de golpe y porrazo “acá hay 20 tipos al pedo y rajo a todos a la mierda porque se tercerizan laburos”…va a tener parte de razón.

Como en tantas otras áreas, después del tsunami neoliberal, que este sea el gobierno que más ha destinado porcentajes del PBI en la historia no alcanza para revertir tanto daño. Es unánime la sentencia de que la entrega de netbooks para alumnos de la escuela pública de todo el país (junto a la puesta en marcha de experiencias y contenidos multimediales educativos y otras muchas más) es una medida revolucionaria, un mojón trascendental para las próximas generaciones. Pero como sociedad nos debemos un debate a fondo, serio. Con todas las patas de la mesa adentro: gremios, capacitadores, funcionarios, la tan famosa comunidad educativa. No nos podemos hacer los boludos. Ninguno. Discutamos inversiones claves, capacitaciones, utilicemos la info del censo para determinar dónde es mayor la necesidad de infraestructura. Discutamos contenidos. Discutamos salarios pero prioricemos a los pibes. Discutamos y modernicemos el Estatuto de acuerdo a las necesidades. Discutamos las subvenciones estatales a los privados laicos y religiosos. Pongamos todo pata para arriba, no sea cosa que en otros 20 años la escuela pública sea sólo el último escalón de contención social antes de caer al abismo. 

Eso sí, la única salida es política. Y ahí tienen que estar las orgas, los militantes populares al pie del cañón. Para ser la polea de trasmisión. Para “subir” el debate. Y ahí, repito, tenemos que estar todos a quienes nos importa el Estado y un país más igualitario. Y a los que nos duelen estas cosas.

jueves, febrero 23, 2012

CUADROS

Es transitar lugares comunes. Pero pareciera no quedar otra. Después de tanta muerte, tanta carroña, tanto oportunismo, tantos análisis de presuntos especialistas, tanta sobreinformación inútil, sólo resta esperar respuestas. Contundentes, tajantes. De la Política, siempre, en primer lugar. Y cuando escribo Política escribo a continuación Estado. Para corregir los desaguisados y cortar cabezas (de funcionarios corruptos y/o incapaces, empresarios herederos de la Patria Contratista), si es necesario. Para terminar con los kioskos. Para dejar atrás épocas nefastas. Para sentar en el banquillo a quien tenga que sentar. Para que las personas afectadas reciban toda la contención necesaria por parte del Estado. También necesitamos como sociedad una respuesta acorde de la Justicia que determine qué es lo que pasó.

Excluyo el drama y toda la mierda que inunda a los familiares de los muertos y a la pesadilla imborrable que padecieron y padecerán las más de 2.000 personas que viajaban en ese tren maldito. Quienes consideramos que la política es la única herramienta existente para modificar la realidad y creemos que el Estado es insustituible, tenemos la obligación de hacernos preguntas, algunas incómodas. Muchas preguntas. Porque, de movida, episodios de esta magnitud, independientemente de lo que suceda con las pericias y la mar en coche, dejan al desnudo una cadena de falencias que deben ser modificadas de cuajo para reducir al mínimo los márgenes de error. Desde la Política, claro. Y acá me detengo por un instante. No quiero entrar en el farragoso terreno de los eventuales negocios, de posibles complicidades, de relaciones al menos sospechosas entre funcionarios-empresarios-ciertos gremialistas (como Pedraza, por ejemplo). Primero porque las desconozco, segundo porque descarto de plano cualquier postura honestista antipolítica, pedorra;  esa pose que se jacta desde la moral, porque corre el eje de la discusión.

Hechas las aclaraciones, prosigo con la idea en este boceto escrito de un tirón, sin filtro. Y tiene que ver con el Estado que queremos y que necesitamos. Porque es un tema fundamental, de trascendental importancia, no sólo porque el 54 por ciento del electorado revalidó los lineamientos políticos de la conducción de Cristina -que van en esa dirección-, sino también por porciones importantes de votantes de Binner, radicales y de izquierda. Esa parte de la tan mentada "batalla cultural" está ganada. En cualquier encuesta que se tire sobre la mesa sobresale que entre 60 y 70 por ciento está a favor de una mayor injerencia del Estado en la economía. Queremos y necesitamos, por ende, un Estado mucho mejor. Más eficiente. Que acompañe en hechos políticos los lineamientos trazados por la conducción. Que resuelva problemas. Que controle. Pero para eso se necesitan cuadros políticos formados, con espalda. Y de acuerdo a lo que se pudo ver/leer/escuchar en las últimas 24 horas (y seguramente en las próximas también), me invaden serias dudas sobre si el peronismo en su faz kirchnerista posee en sus filas cuadros intermedios, transformadores. Y esa duda se va transformando en certeza, en parte, cuando veo a funcionarios que accionan como lo hizo Schiavi. O cuando vemos el ambicioso plan de premiar con lugares de privilegio a militantes jóvenes y mayormente formados, lo que representa un intento de profunda renovación política y una apuesta riesgosa a consolidar un proyecto político. Pero entre esa camada (algunos ya en gestión directa, en funciones ejecutivas de gran responsabilidad) y el funcionariado más contaminado de los vicios burocráticos tradicionales que debería situarse en la primera línea por debajo de la Conducción, hoy asoma un abismo. ¿Sería que Kirchner con su demencial trajinar político 24 por 24 ocultaba esas falencias? ¿Alcanza con la Conducción solamente? Si no es el peronismo, ¿qué otro colectivo puede aportar una estructura de cuadros políticos de excelencia?

El Gobierno tiene en sus manos una gran oportunidad. Hace meses fue ratificado con un apoyo sin precedentes desde el regreso de la democracia. En varios estamentos del Gobierno todavía parece que no comprenden esta nueva etapa. Ya no tiene por qué estar a la defensiva de una derecha aplastada y dispersa, de medios con cada vez menos peso. Ese ciclo ya no tiene razón de ser. Tras una masacre como la de ayer el Gobierno puede saltar por encima de los decorados tradicionales del escenario político, como lo hizo en 2009 tras la 125 y la derrota en las legislativas. Quienes creemos en la Política y el Estado, esperamos acciones en esa dirección.


sábado, enero 28, 2012

LA ESPINA


Cursaba el primer año del colegio secundario. Un día, en el medio de una clase, apareció un pibe de segundo o tercero del cual ni recuerdo el nombre; tenía ojitos claros, el pelo negro enrulado y muy corto. Caminaba con los pies hacia afuera, como un pato. Lo primero que me dije al verlo fue “este en su vida pateó un fulbo”. El pibe, mezcla de monaguillo y abanderado eterno, se plantó frente al aula junto a un cuarentón bronceadísimo. Se presentaron como integrantes de la Fundación Vida Silvestre. Explicaron su origen, qué tipo de actividades desarrollaban, qué relación con la por entonces famosa WWF (sí, adivinó, la del panda) y cuáles eran sus objetivos. En ese marco, contaron que solían recuperar animales salvajes heridos o con otra dificultad física: podía ser un lobo marino herido por pescadores, un ave baleada, etcétera. Ahí la cosa cambió de color: la Guerra del Golfo estaba bien fresca, y con ella, las famosas imágenes de los pájaros recubiertos de petróleo. Efectivamente, estos dos personajes apelaron al golpe bajo: las chicas suspiraban y a más de uno, porqué negarlo, le corrió un escalofrío por el espinazo. Por último, lanzaron otro anzuelo infalible: el campamento. Chau. Varios reímos en silencio. Calculo que en ese instante varios imaginamos las bromas jodidas por hacer, y hasta nos ilusionamos con tocar una teta.
  
Una semana después, durante una tarde invernal típicamente marplatense, aterrizamos a un local de no sé qué galería céntrica. Éramos seis, si la memoria no me traiciona. Nos recibieron un par de chicas muy lindas escoltadas por el nerd/monaguillo de ojos celestes que nos vendió el paquete de humo con una insoportable amabilidad; obsequiaron lápices y papeles hechos con madera reciclada y nos invitaron pasar a un salón chico. Adentro, esperaban sentados cerca de una veintena de púberes granujientos, con abrumadora presencia de testosterona en estado de ebullición y apenas un par de polleras desubicadas completaban el cuadro. El protocolo de bienvenida, junto a las pendejas en peligro de extinción, nos provocó de inmediato una desazón considerable. De repente, apareció un tipo que explicó el llamado efecto invernadero (al margen: en ese tiempo una banda thrash llamada Greenhouse Effect afloraba por incontables paredones de la ciudad); sus palabras dieron pie a un documental repleto de ballenas destripadas por japoneses y noruegos, de selvas ultrajadas por motosierras y topadora, de  incontables aves agonizantes gracias al petróleo de Saddam, de Chernobyl, del smog en las grandes ciudades y otras pestes de la civilización. Durante la proyección, el grado de pelotudismo se incrementó de manera virulenta: volaron golpes en los lóbulos de las orejas desprevenidas y objetos varios. Cuando la película terminó, se encendieron las luces, reaparecieron los agentes de la Fundación y escapamos sin darle mayor pelota al asunto.

Volvimos a la galería al otro día. Me di cuenta, de entrada, que varios de los concurrentes a la primera cita habían pegado un faltazo con tufo a definitorio. Listo, fuiste Carlitos. Con las esperanzas de ligar minas por el piso, nos sometimos a la voluntad de los jóvenes oficiales de Vida. Pasamos de nuevo al cuarto, volvieron los papeles marrones y el lápiz ecológico. Epa. Sí, lo peor estaba por llegar: un examen sobre el documental sin aviso. Entregué un mamarracho en pocos minutos. Salí, prendí un pucho y esperé a los demás. Cuando todo finiquitó, uno de los monigotes avisó que en pocos días tendrían los resultados. ¿Para qué? "Para ver quiénes podían ingresar a la Fundación". Tomá mate. Por suerte, a esa altura del partido, éramos concientes que los días como ecologistas militantes habían llegado a su fin.

Previsiblemente, mis amigos y yo fuimos descartados de plano. No así otros compañeros, que así y todo, no pisaron más. Sin embargo, nos quedó la espina bien clavada. Y organizamos la vendetta. Anónima, fugaz. Una noche de paseo alocado a puro video juego en Sacoa tomamos la decisión en medio de risas y expresiones maliciosas. A por ellos, diría el gallego. Bajamos a los santos pedos unas escalinatas, nos detuvimos unos segundos frente a la vidriera, inspiramos profundo, sacudimos los pulmones en busca de flema tóxica y les inundamos por completo la fachada. Con una sensación de satisfacción y crueldad gigantesca, contemplamos la obra. Recuerdo con mucha nitidez la imagen de un gargajo amarillento deslizándose por el vidrio como si fuera un caracol inválido. Volvimos a cruzar las miradas. Alguien largó un “rajemos”. Nos hicimos aire en un instante.

Si un terapeuta llegara a leer esto junto a mis opiniones sobre el activismo ecologista y las ONG´s, se haría un festín pantagruélico. En todo caso, estimados, pueden ofrecerme sus servicios en un comentario de este humilde –pero querible- blog. Y que atiendan por IOMA, eh. Muchas gracias. Buenas noches y buen provecho.

martes, enero 17, 2012

Doblarse o romperse, dats de cueshtion


Ya es una constante en ese humilde sitio: por h o por b, se demoran los posteos. Sepan ustedes, estimados, nuevamente disculpar. Este post sobre el radicalismo 2012 tiene esa característica (?). ¿Cuál fue el momento en el que fue embrión? Voy a ser honesto, algo que de lo que no suelo caracterizarme (?). Fue durante los días previos a la elección de autoridades partidarias que determinaron que Mario Barletta sea designado presidente de la Convención Nacional, donde ya se podían olfatear varios matices interesantes para la  posterior disección.

La bochornosa interna, el protagonismo mediático de Sanz, Morales y Cobos, la jugada de Alfonsín con De Narváez, la olvidable elección general. Todo eso quedó atrás. El previsible cataclismo, como toda crisis, les abrió a los radicales una oportunidad más. Paradójicamente. Porque por más cachetazos recibidos, por más que su presencia en el escenario político esté puesta seriamente en duda -de nuevo-, la UCR es el principal partido opositor al peronismo. Por presencia parlamentaria, por anclaje territorial, por historia, por formación de cuadros. Como me dijo una vez alguien: hasta en el pueblo más escondido del país, después de la Municipalidad, el Banco Nación, la Comisaría y la Iglesia, hay un comité.

La tarea que tendrá que llevar adelante Barletta es, vaya novedad, por demás complicada. En una rica entrevista que le brindó La Capital de Rosario (y también en otras), remarcó que su principal desafío es “modernizar las estructuras” para fortalecer “la cohesión interna” con las “puertas abiertas” -dirigiéndose a Carrió y López Murphy sobre todo- para así tender puentes de “diálogo con otras fuerzas”.  Sobre esto último, no es menor resaltar que el radical integra el Frente Progresista que gobierna su provincia con el socialismo de Binner, aunque por esas cosas de la política ambos sectores –recordamos- llevaron candidatos presidenciales que compitieron entre sí. Parte de su postura podría sintetizarse en este párrafo:

El radicalismo tiene que dejar de amurallarse y saber convivir con las diferencias. No puede ser que ante las diferencias todo termine con rupturas, fracturas o expulsiones. Lo importante es hacerse entender. Por supuesto que hay presupuestos básicos en el radicalismo, que tienen que ver con la ética republicana, la transparencia y la honestidad, entre otros principios, luego hay diferentes miradas y estrategias dentro de un espacio político. Lo importante es dialogar. El radicalismo tiene que empezar a cambiar la manera de tratar las diferencias, hay que convivir con ciertos niveles de diferencias.
  

Asoman en la superficie, como pequeños icebergs, los primeros dilemas. Por un lado, Barletta apela a lo identitario para resucitar la mística partidaria, donde las notorias (y notables) diferencias ideológicas internas puedan contenerse bajo el mismo techo. Como en el denostado Movimiento, je. ¿Son posibles de concretar esos enunciados considerando a los actores y al contexto? Suena difícil. A su vez, como si lo anterior fuera moco de pavo, el referente de la UCR aspira a replicar la experiencia de Santa Fe con el socialismo, la del Frente Progresista. Y otra vez los convenientes: el partido de Binner es cabeza y no cola de ratón tras los números que obtuvo con el FAP en octubre; por ende, el margen de exigencia radical es bastante estrecho. Además resulta difícil imaginar a los autodeclarados puristas de Libres del Sur y compañía de la mano de un López Murphy. O de un Aguad, para buscar un ejemplo más cercano. Pensándolo bien...Dejémoslo ahí. En agosto último, a propósito, se podía leer esto:

(…) de acuerdo a la experiencia reciente –más por los resultados que por convicción-, parece inevitable que los radicales busquen en Hermes Binner y su espacio una especie de refugio de supervivencia hasta el acomodamiento de los melones en el carro bajo el manto piadoso de “retornar a las fuentes socialdemócratas”. Hay un hilo conductor que comparten en Santa Fe y al cual los radicales apelarán para reflotar el romance de otrora, al tiempo que no sería descabellado imaginar a Margarita Stolbizer y otros “ex” a que oficien de mediadores. No será tarea menuda si es que a Binner le va bien de verdad; cotizará en bolsa e impondrá condiciones. Además tendrá –Binner - que manejarse con amplitud, tolerancia y una enorme cintura para contener a todo el FAP adentro: el sector de los oscilantes e impredecibles Libres del Sur, el pinismo residual y la CTA post mortem difícilmente puedan compatibilizar cánticos referidos a los “hijos de Santucho” con los boinas blancas. Aunque en política todo es posible. Sería una llamativa –y endeble- construcción, mucho más similar a lo que fue la Alianza que a una propuesta superadora y novedosa. (Post completo acá)

Otra de las piedras que se cruzan en la senda estratégica anhelada por Barletta es la propia sangría, digamos, por derecha. Allí es donde aparece un expectante Mauricio Macri, ávido de presencia territorial fuera de la CABA que los espera con los brazos (y algo más) abiertos. El proceso, se sabe, se acrecentó en las legislativas de 2009 y no ha cesado. La amistad pública que mantienen Ernesto Sanz y Gabriela Michetti, el rol omnipresente del Coty Nosiglia, la excelente relación forjada entre el Milico Aguad y Federico Pinedo tras la creación del Grupo A y lo que queda del cobismo, son intentonas, fichines arrojados sobre el paño que habrá que ver si se consolidan. Al respecto, ayer La Nación (con una sputza a opereta importante) reveló el plan expansionista de Macri con los nombres de los intendentes radicales ya telefoneados por su gente: Horacio “Pechi” Quiroga (Neuquén), Aída Ayala (Resistencia), Mario Meoni (Junín) y Héctor “Cachi” Gutiérrez (Pergamino). Aquí, la principal traba que aparece es la ideológica: son los Alfonsín (desgastado y con decreciente influencia), Moreau, Storani, Franja Morada y el resto de la llamada ala progresista.

En definitiva, los correligionarios, que todavía cargan con el Vía Crucis del 2001 en el lomo, se sacudirán el polvo de lo lindo. Tanto ellos como el PRO y el FAP tienen lo más parecido a una revancha en menos de dos años. Para algunos será un santiamén, para otros la eternidad. Sin embargo, y amén de cualquier escaramuza interna, la única herramienta a la que la suerte del radicalismo estará sujeta es a la política. Nada más ni nada menos. Trabajar y apostar a la construcción política en vez de tanto set de TN; porque sin una postura coherente que salte por encima de los apolillados decorados honestistas y el solemne tono crispado, quedarán atrapados en las rencillas intrascendentes, en la mera declamación. Arrojados hacia la decadencia imparable como si fuera una cruel e inevitable avalancha, por no haber sabido (o podido) tomar el pulso de una sociedad democrática, que sin la menor duda, necesita de partidos políticos opositores serios y con fortaleza. 

Quién lo diría. Pensar que hasta hace no mucho tiempo desde el antiperonismo se sacaban las vísceras para sumar esa enigmática Pata Peronista. Pareciera ser el tiempo en que el no peronismo necesita imperiosamente de la Pata Radical para, por lo menos, plantarse en algún lugar competitivo de la pole position en 2013.

lunes, enero 16, 2012

Allá


El mar. La arena. El viento. Las quemaduras del sol a la altura de los hombros. Los labios cuarteados. Mar del Plata. Todo me resulta de algún modo recurrente, sin embargo vivo esos momentos con pulso adolescente. De nuevo.



Son instantes irrepetibles, vitales y dinámicos que construyen una gran parte de mi propia historia. Es mi esencia la que se revuelve y dispara imágenes, como una calesita ultraveloz operada por un psicópata. Desde aquel 563 abordado en Juan B. Justo hasta la banquina y de ahí caminar hasta ese no-lugar enclavado entre el Puerto y el balneario 24 de Mogotes. El penoso retorno hasta el piso 11 por las escaleras gracias al ahorro energético alfonsinista. Arrojarse desde la punta de las escolleras. Las barrenadas a pecho con patas de rana en Estrada, Los picados interminables a la salida del secundario. La sensación única de pararse en una tabla. Inevitable. Demoledor, como el paso del tiempo.

Otro verano más mojándome las patas “allá”. Esta vez un poquitín más lejos que de costumbre. Ahora con prole, carpa y alquiler -nada menos-, lo que intrínsecamente conlleva a modificar ciertos rituales. Que no alteran la ecuación, claro está, pero que se acomodan, se ensamblan más aún a la coyuntura que nos toca: menos joda nocturna, bártulos por doquier, cautela y ojo clínico para elegir sitios donde cenar, siestas en los horarios de sol furioso. Y mucho más. En fin. Changes, diría Bowie.

Tanta palabra desordenada confusa para preguntarme íntima y reiterativamente cómo carajo haría para vivir sin Todo Eso. Y no tengo a mano una respuesta.




miércoles, diciembre 28, 2011

La comida fría no es comida (o lo que quedó en el tintero de “A propósito de la Navidad”)


Es una cuestión de principios. Una plantada de bandera. Un grito primal, desesperado, que retumba en un eco interminable de soledad. Un lamento desgarrador que resiste los embates cada vez más virulentos de piononos embadurnados en mayonesa de manera tal que enceguecen. De un Vitel Toné que tiene exactamente el mismo sabor año tras año. De las toneladas de Rusa. De las ensaladas exóticas, esas que poseen ingredientes tan disímiles que bajo ningún punto de vista podrían congeniar en un bol salvo para las Fiestas. De alguna que otra ciruela desubicada para el toque "agridulce". De la sobrevaloradísima pavita, el bicho del reino animal más seco del que se tenga memoria gustativa, que hace que la pechuga de pollo parezca un bife de chorizo jugoso. El helado de lechón…


Señoras y señores, como amagué en el post anterior sobre la Navidad, la comida fría no es comida. Es así. Simple. En estos más de 30 años de existencia, para las mismas épocas, llevo deglutidas toneladas de productos  con la temperatura de un difunto. Y estoy podrido. Cansado. Harto. Para peor, incomprendido. Solitario. En esa abrumadora ola en la que intento surfear, además, convivo con el placer manifiesto y exacerbado de los Otros, de quienes disfrutan exteriorizándolo como si fuera a propósito para joderme, de tales menesteres culinarios. Aclaración: no es pase de factura a nadie en particular; se trata de algo que percibo cada vez más masivo, que excede ampliamente al/los círculo/s familiar/es. Entiendo que, en los papeles, requiere de menor preparación. Entiendo la excusa del calor y el no ensuciarse. Entiendo que, a diferencia de Año Nuevo, mucha gente labura hasta horarios irracionales (a punto tal que me he ofrecido a confeccionar comida de verdad, con un arrojo militante que empequeñecería al propio Che). Pero no me pidan que entienda el regocijo que les provoca, las exclamaciones bocado tras bocado. Disculpen, pero eso no.

Hubiera asesinado por hincarle el diente a un soberano trozo de vacío nadando en chimichurri. No me importaría un regio carajo el mancharme con grasa de cordero, con algún chispeante chinchulín, con una costilla rebeldona de chancho. Hubiera llegado al clímax cuando el picor furibundo de un chorizo mercedino o de Saladillo me perforase la boca, para dar paso así a la convocatoria de aquellos brebajes divinos, únicos instrumentos capaces de reprimir la furia demoníaca desatada por el embutido malditamente genial. Es más, el pollo también habría calzado de maravillas.



Mis expectativas, ahora, están puestas en el 31 a la noche. No son muchas, pero son suficientes como para mantener, al menos, el ánimo no tan por el piso.

Probablemente estas líneas no modifiquen mi derrotero alimenticio de las Fiestas. Mi proclama no dejará de ser un fosforito en la llamarada. Pero acá estoy. Y a rogar por carnes calientes. Carajo.


lunes, diciembre 26, 2011

A propósito de la Navidad





Ya pasó. Una Navidad más, atea y clasemediera urbana, con comida fría a granel (digresión: tengo una teoría acerca de que ese tipo de platos no constituyen “comida”, pero quedará para otra ocasión), escabio, dulces, acidez, resaca, dolor persistente en la nuca. Para los que somos padres de nenes chicos resulta maravilloso ver cómo ellos viven la previa, la emoción, la carta, el momento de los paquetes. Es realmente alucinante y remite de manera automática a nuestra propia historia, a nuestros deseos de entonces por un fuerte de madera para vaqueros, la número cinco gajeada con los colores predilectos, los soldaditos, los playmóbil. Los recuerdos de los que no están. Alguna que otra reyerta familiar memorable, alguna que otra curda papelonera.

Más adelante, ya bastante pajerón crecido, era la perfecta excusa para rajar tipo una, una y pico, a juntarse con los amigos. Caer en la casa de Sultano con botella bajo el brazo y armar así una especie de reunión etílica a la canasta, asentar una buena base y después partir para el boliche hasta el amanecer. Largas caminatas dibujando eses en el asfalto mientras los bólidos conducidos por borrachos dementes nos afeitaban el culo. Piñas, corridas, vómitos y nunca una encamada. Típico de adolescente (?). 

Pero así como en lo personal me genera o moviliza determinadas cuestiones, sé que a muchas personas le rompe soberanamente las pelotas. Por motivos religiosos. Por no estar a gusto con la parentela (calculo que a muchos nos ha sucedido, sobre todo en la edad idiota). O, por una cuestión, si se quiere, más principista, ideológica: que se trata de una "festividad” armada por la mano invisible del mercado, amparada desde luego por los perversos administradores estatales y la Santa Iglesia, para generar un frenesí consumista cuyo único fin es engordar los bolsillos de gerentes anónimos de las grandes corporaciones. Un espejismo pergeñado por mentes perversas, de rostros rigurosamente afeitados, corbatas de seda violáceas y smartphones de los más ostentosos. Un enorme y gigantesco buzón empaquetado para que lo compren millones de ilusos. O millones de boludos monumentales, como más le guste.




Tal es así que he visto por varias calles céntricas de la ciudad el afiche que ilustra este post. Y me hizo ruido, más aún cuando tuve la ocasión de ir a uno de esos hipermercados que parecen ciudades como el que le garcó la cancha a los cuervosVarias cosas me llamaron la atención. La primera, que Guillote Moreno no mintió (?): por dos mangos cualquier familia se podía llevar una canasta navideña digna. A pocos metros de donde me encontraba, un matrimonio joven, muy humilde, ponía con ansiedad evidente e infantil, su pan dulce, las garrapiñadas, un par de turrones, sidra, Ananá Fizz. El tipo, un flaco con pocos dientes y varios tatuajes horribles confeccionados a pura aguja y tinta china, sonreía de par en par. Hablaba con su mujer, una morochona petiza de pelo color petróleo a punto de parir, a los gritos. Rebalsaban de felicidad.

Seguí mi camino sin olvidar a esa pareja. Me abstraje del objetivo primario, que era comprar algo de chupi. Y levanté la vista para encontrarme, oh sorpresa, con muchas otras familias como la que me había atraído. Por supuesto que había de todo. Era un enorme micromundo policlasista. Desde bigotudos bronceados con chomba Polo y bermudas de gabardina crema, hasta vejetas rubionas (a la fuerza) con la cara desfigurada por las cirugías. Sin embargo, me detuve en los otros. En un hombre que había pasado los cuarenta que tenía ambas manos enchastradas de pintura seca, ropa de grafa hecha moco y un sombrerito gris al estilo Piluso. Lo acompañaba un hijo adolescente y cargaba sólo juguetes. Supuse que debería tener unos cuantos pibes, de acuerdo a la cantidad de objetos que llevaba. Sonreía. El pibe que empujaba el carro parecía asesorarlo cual experto vendedor. También estaba manchado de pintura de pies a cabeza. No muy lejos de allí, una familia con rostros bien andinos (¿eran siete, ocho, diez?) arrastraba como podía dos carros atestados de lo que uno presuma como navideño.

Era hora de ir a las cajas y rajar. Poco antes de ocupar mi lugar en la fila, me volví cruzar con el matrimonio del tatuado y la embarazada. Se abrazaban. Se decían cosas al oído. Con una complicidad tierna repasaban los tres o cuatro regalos escogidos. Llegué a escuchar algo parecido a “le va a encantar”. Se ubicaron delante de mí. Pagaron. Pagué. Me fui. Durante el regreso no dejé de pensar un segundo en ellos y en las otras personas que sacudieron mi atención. Los visualicé, a cada uno en su respectiva casa, compartir esa comida y esas botellas a pura carcajada. El momento del engaño para distraer a la manada de chicos y así acomodar los regalos de Papá Noel vaya uno a saber en qué lugar disponible. Los ojos sobresaltados de los pibes al verlos, la singular destreza destructiva con la que aniquilan el envoltorio de los paquetes. El intercambio de miradas pícaras entre los adultos. El fingir sorpresa.

Las imágenes se multiplicaban. Manejando por una calle desierta, creí ver escenas de ese tenor en barriadas periféricas, en rancheríos de adobe o de madera perdidos en algún rincón de los tantos kilómetros que tiene este país. Laburantes, desocupados, los sin nombre reunidos alrededor de una mesa con mucho, poco o casi nada para compartir, pero sin dudas en uno de los momentos más felices del año. Me acordé de la proclama del cartel. Y esas caras. Concluí que es una soberana pelotudez pequebú, bienpensante, superada, de pretensiones iluministas. Porque pocas cosas me motivan más en la vida que ver a la gente pobre feliz. Qué carajo les importa “la farsa consumista elucubrada por los mercaderes del sistema”. Sólo quieren pasar un rato lindo en familia, comer un poco más que de costumbre, beber otro tanto, tirar algún cohete, regalarle algo a los chicos (que muchas veces los pone en una tremenda encrucijada: el obsequio es para Navidad o el cumpleaños), cagarse un poco de risa, y quien te dice, medio copeteado, echarse un polvito en la madrugada. Cosas que suele hacer la gente como uno. Je.

sábado, noviembre 19, 2011

La discusión real

En vísperas a las elecciones generales en España, donde se descuenta que el neofranquista PP de Mariano Rajoy se alzará con la victoria, somos testigos desde este rincón del mundo de un constante avance de la derecha más tecnócrata, tal como nunca se había producido desde la caída del Muro. La palada de tierra final, desde mi humilde entender, a lo que fue "la Tercera Vía". QEPD. Kaputt.






Revive una derecha autodefinida como profesional, profundamente antipolítica y antiestatal, que anuncia que "viene a poner las cosas en su lugar". "Cosas" que, a la luz de ese razonamiento, desordenaron los políticos. Es curioso: por izquierda suelen blandirse también esas espadas discursivas (por estas pampas todavía hay pipistrilos que replican tales cantos de sirena, desde los menemistas residuales hasta cierta izquierda radical). Y en parte tienen razón. Las llamadas socialdemocracias europeas, junto a las fuerzas civiles que transitan esa senda -como los gremios- de países como Portugal, Grecia, España, Francia e Italia, han fracasado de manera estrepitosa con políticas que -a grandes rasgos- mantuvieron los andamiajes ideológicos neoliberales. Poco y nada de "socialismo".


Sería motivo de otro post, pero de acuerdo a los acontecimientos y con escaso apego al rigor científico (?), considero que esos bloques de poder relativo no dejan de ser manifestaciones de una izquierda meramente civilista, que pone el acento fronteras adentro en aspectos liberales-progresistas para moldear o configurar sus propias sociedades. Es la izquierda pajera que nos remite de inmediato a la Concertación chilena o al Frente Amplio uruguayo, tan admirada por facciones de la clase dominante y sectores medios gorilas de este lado del río: socialistas que, eso sí, no pudieron desarmar la política restrictiva de la educación universitaria en casi 20 años de gestión o los que se hacen olímpicamente los boludos distraídos con un paraíso fiscal a la vuelta de sus casas. Ahora...¡Señora, no sabe qué educados que son!


Retomamos. La izquierda civilista, incapaz de resolver las crisis con programas propios, le deja picando la pelota al discurso antipolítico. Los tipos se presentan como verdaderos garcas solucionadores de problemas para el común, desideologizados, decididos y con "conocimientos técnicos" infalibles. Tipos temerarios a los que no les va a temblar el pulso para accionar el bisturí hasta el mango (si es que lo tuvieran (?)).  Tal es así, que resulta muy interesante recorrer la prensa europea para comprender un poco más de lo que estamos chamuyando teorizando (?). 


En un artículo muy completo del periodista Ramón Lobo, donde da un pantallazo general sobre la avanzada tecnocrática en Europa, se puede leer un primer comment como el siguiente (pego textual): "La verdadera causa de la crisis viene representada por "20N NO":echarle la culpa a "la derecha,los ricos,los mercados,las mafias,etc":La CRISIS DE LA DEUDA EUROPEA,por algo lleva ese nombre,viene dada por 2 motivos:a)Los gigantescos déficits públicos originados,a su vez,por las políticas subvencionadoras,del "papá estado que todo lo resuelve".b)El bajo o nulo crecimiento económico durante décadas,originado por las políticas intervencionistas,dirigistas,distorsionadoras,de la economía,que la ASFIXIAN hasta casi no crecer.Tanto (a) como (b) vienen sustentadas en las políticas SOCIALDEMÓCRATAS.Es el momento de eliminar este CÁNCER.deben adoptarse las únicas políticas que DESARROLLAN un país,que crean RIQUEZA,que elevan el BIENESTAR de las personas.Esa política es el LIBERALISMO.Es la HORA DEL CAMBIO,por el BIEN DE TODOS.".


Este verso tipo de argumentaciones ya las conocemos muy bien por éstos pagos...

 *** 


Con las denominadas socialdemocracias en agonía, con grandes sectores de la población que desprecian la política en todas sus formas (desde el ciudadano/consumidor medio hasta los "indignados"), el futuro inmediato no puede ser más desalentador para la vieja Europa. Sabemos, los de esta parte del mundo, cómo esos discursos se importan con facilidad. Repito: los de derecha y los de izquierda. 


Días atrás, respecto al cuadro de situación, El País publicó una interesante nota de opinión de Leandro Pereira Meyer, que reza lo siguiente: "Leo asombrado la tranquilidad con la que se transmiten las noticias de la dimisión (destitución) de Silvio Berlusconi y del Gobierno griego, que según todas las informaciones, se produce a causa de las presiones de los mercados. Hasta en nuestro propio país (NdR: España) se proyecta ese mensaje de la necesidad de 'tranquilizar' a los mercados, como la razón más importante para un cambio de Gobierno. Y me invade un miedo enorme, porque es sencillamente un chantaje a la democracia, de alguna manera, un nuevo tipo de golpe de Estado, que podemos llamar la dictadura de los mercados (resaltados míos. Artículo completo acá).


En ese contexto, pareciera estéril continuar con muchos debates que se instalan desde los medios de nuestro país. Reitero hasta el cansancio: por derecha y por izquierda. ¿Es todavía necesario explicitar que la discusión real pasa por la dirección política de la economía o la rendición incondicional a los mercados? ¿Tanto cuesta entenderlo?